El pasado 28 de Febrero “Día de Andalucía” asistí a “Sal de Tierra”, un espectáculo de Sandra Cisneros y su cuadro, dentro de la programación de la IV Bienal de Flamenco de Málaga.
El primer aplauso que arrancó Sandra fue tras un comienzo “muy de la tierra”: con una panda de Verdiales en los que dos bailarinas se mezclaban danzando con una Sandra que se atrevió a bailar con bata de cola, haciendo trenzaillos entre ellas.

A la izquierda del escenario esperaban Rubén Portillo a la guitarra; Mamen Ruiz y José Manuel Fernández al cante; Fran Nuñez a la percusión; Arkaitz Mendia, viola y Manuel Olmo, flauta.
Seguía su baile por abandolaos, donde guitarra, cajón, palmas, flauta y viola nos emocionaban junto con el baile de Sandra.
Después José Manuel arrancó por soleá y vimos a Sandra entrar a escena con temple, y moviendo el mantón con elegancia y pureza, terminando por bulerías y arrancando más aplausos. Le siguió Mamen con el tema “Cabalgando van los gitanos”, de Lole y Manuel.

Su baile por tarantos me puso literalmente los vellos de punta, y me seguí emocionando de verla bailar por guajiras, con la voz tan personal y sincera de Mamen.
Después olimos la sal de las cantiñas con la frescura y gracia de la bailaora, acompañada por unos excelentes músicos.
Para cerrar el espectáculo, la fabulosa guitarra de Rubén hacía sonar las primeras notas del himno de Andalucía, que siguieron interpretando todos por bulerías, dejándonos así con el mejor sabor de boca en ese día de celebración para los andaluces.

Esta joven bailaora lleva el flamenco por derecho, creciendo profesionalmente cada día que pasa, y sabiendo rodearse de excelentes músicos y compañeros de viaje.
Orgullosos de ver a Sandra alcanzando sus metas, compaginando su carrera como artista con una labor extraordinaria en Jabera Estudio, junto a Fran Núñez.
Ambos, junto con más jóvenes flamencos malagueños, hacen que disfrutemos con este lenguaje tan vivo y tan nuestro, y como dijo el genial Camarón: “El flamenco no tiene más que una escuela: transmitir o no transmitir”. Y Sandra Cisneros y su grupo consiguieron transmitirnos emociones veraces que aún están viajando en el tiempo.

Kachaka Team.

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